Eder Garaeta es una chica lista, se le nota en la mirada. No sé si lista de notas o lista de la vida o lista de las dos cosas, pero es lista de exploradora, eso seguro.
Un viernes, estábamos hablando
en clase sobre el concepto de sostenibilidad aplicado a la comunicación actual. De pronto, desde la última fila, Eder levantó la mano y nos contó su experiencia: cuatro meses viviendo sin móvil, estancia en
Nueva York por medio incluída.
Me gustó mucho lo que contó. Tanto, que en el descanso de clase me acerqué y le pregunté a Eder si podía entrevistarle para nothing is everything...
HISTORIA DE EDER, LA CHICA QUE VIVIÓ CUATRO MESES SIN MÓVIL.
A Eder le gusta el color azul, el sabor del pan con aceite y la marca
Forever 21. Es colchonera hasta la médula y en un futuro quiere ser periodista-presentadora de informativos. Ahora mismo está estudiando la doble licenciatura de
Periodismo y Gestión de Empresas de moda en CUV y de mayor le gustaría poder viajar, leer y escribir todo el día, vivir en las afueras y tener una familia a la que cuidar.
-¿Una
palabra bonita?
- "Promesa"
- ¿Y un libro?
-"Historia de dos ciudades", de Charles Dickens.
-¿Cómo definirías el concepto de "estilo"?
-"Antes de ir a un lugar lo visualizo y me imagino con la ropa que me gustaría llevar. No tengo un estilo definido, suelo ser muy impulsiva. Dependiendo de cómo me sienta escojo los colores, las prendas… Suelo vestir simple pero sexy, me baso en menos es más. De todas formas, pongo más empeño en el pelo, los complementos y sobre todo, en el carácter. Lo que tengo claro es que nunca me disfrazaré de lo que no soy".
Su experiencia sin-móvil fué resultado del destino y si fuera un cuento, empezaría así:
"Érase una vez una joven española a la que (sin querer) se le rompían los móviles. Durante la primera semana de una estancia de verano en
Nueva York, el cruel destino quiso que su terminal pasara a mejor vida (=reciclaje). Hubo un par de preavisos -apagones repentinos y demás- hasta que por fin... su móvil murió.
Sin opción a la sustitución, Eder decidió buscarse la vida: comunicaba con su familia por
Skype, -llamaba cuando encontraba un ordenador, en plan prueba,
a ver si pillo a mamá conectada-, quedaba con sus amigas puntualmente -
si no estáis a esa hora me voy, no tengo forma de localizaros- e intentaba volver con su novio español a base de largos e-mails donde le contaba lo mucho que le echaba de menos y sus aventuras en la gran ciudad.
Eder aprendió a escribir mejor y a expresar sentimientos un poco más profundos. Descubrió que lo exclusivo se dice en persona, -no por
whatsapp- y que es mejor pensar las respuestas que enviar lo primero que se te pasa por el pulgar.
Eder también descubrió lo mucho que le molestaba quedar con sus amigas a tomar algo y que todas estuvieran más pendientes del móvil que de la conversación, y que nuestra relación con la tecnología pone de manifiesto que somos las personas las que tenemos un problema con la conectividad, no los terminales".
COSAS QUE NUNCA TE DIJE POR MÓVIL
"El móvil nos rompe, y en mi generación, rompe un montón de relaciones".
"Cuando tienes una experiencia de este tipo descubres que ahora nos decimos un montón de cosas que en realidad no pensamos".
"Aprendes también una cierta cultura del respeto, te concentras más en lo que llevas entre manos y de pronto descubres el placer de estar una hora seguida preparando un trabajo para clase".
(La experiencia del fluir, propia de la actividad creativa, suele darse cuando llevamos un mínimo de tiempo trabajando en algo. Sometidos como estamos a las constantes interrupciones, es más díficil generar esa experiencia).
"Aprendí a tener más paciencia y a dejar de controlar a los demás. (Ver la notificación de que la otra persona ha recibido el whatsapp y preguntarse:¿Por qué no contesta?) Y en Nueva York tuve una sensación de lejanía real, muy chula. Sin móvil, sin internet, sin Facebook, sin Twitter, perdida en la Gran Manzana de pronto sentí que "¡... estaba lejos de verdad!"
Eder también me contó algo muy chulo, algo que seguramente volverá, algo que muchos hemos perdido y que ahora queremos recuperar: el misterio.
"No tengo porqué hacerme una foto de cada lugar donde estoy y colgarla en Facebook".
Al volver a España, Eder estuvo todavía unas semanas sin móvil. Luego volvió a conectarse y ahora busca encontrar una fórmula que le ayude a recuperar esa sensación de equilibrio que conoció en
Nueva York. De vez en cuando, sobre todo en fines de semana, Eder hace experimentos. Apaga el móvil 48 horas y se deja llevar.
-¿Nunca te preocupó el hecho de no poder llamar a nadie si te pasaba algo?
- "La verdad es que no. Además, aprendí a buscarme la vida. Las cabinas escasean cada vez más, pero... siempre hay una fórmula. De vuelta a España me pasó algo curioso: un fin de semana bajé a Madrid sin móvil. Estuve toda la tarde en la ciudad y al volver, de pronto me di cuenta que me había dejado la cartera en casa. Sin móvil, sin forma de avisar, me subí a un taxi y le expliqué mi problema al conductor... que se ofreció a acercarme gratis hasta la estación"
Eder, muchas gracias por tu primera entrevista. Tengo un pequeño regalo para ti. Lo descubrí el pasado miércoles, gracias a
@smmhugo. Mira, haz click aquí y disfruta de
"The quiet place".