Hay un lugar entre el finger del avión y la salida de la terminal al que le he tomado manía. Es una pequeña cápsula compuesta por unas puertas transparentes, que se abren y se cierran automáticamente cuando un pasajero las atraviesa.
En el suelo, una enorme pegatina amarilla con letras negras dice:
"Keep walking. No se detenga".
La primera vez que atravesé esas puertas, leer allí
"Keep walking" me hizo tanta gracia que quise hacerle una foto. Saqué el móvil, paré... y el túnel empezó a pitar.
Fue mi prohibido del día.
El
prohibido del día es una teoría apta para todo tipo de exploradores. Y muy recomendable para la salud, tanto física como mental: consiste en hacer algún pequeño prohibido al día -nunca peligroso, eh- como... Bueno, descubrir cuáles son los prohibidos que sientan bien a cada uno es parte del encanto.
Desde entonces, le tengo manía a la frase
Keep walking. (Y a esa puerta). Cuando paso, le sonrío y con gesto retador le digo:
eh, que paro, que paro, que paro, que pitas... eh, eh, eh... Y sigo mi camino.
Hace poco he descubierto un lugar en la 2.0 donde el tiempo se detiene. Se llama
Cowbird, y es una comunidad de storytellers que busca contar historias buenas de verdad, de ésas que sólo puedes escribir cuando detienes el tiempo y te sientas a mirar: a tu alrededor, a los demás, a ti mismo. Hoy publiqué un post contando su historia en
Natui, si quieres conocer más de cerca
Cowbird, puedes hacer clic
aquí.
¡En la Red están pasando cosas bonitas!
Fotografía: Con
Anita en Qatar, el día que detuvimos a una chica de
Bahrein en el Zoco de Doha, para hacerle esta foto.