miércoles, 24 de febrero de 2010

La soportable levedad de las marcas

Dedicado a la más boluda del mundo mundial, con la ilusión encendida de ese viaje a Praga. 
Un Fiat cinquecento, una maleta, una cámara y una guía de la Toscana. No hizo falta más. Nuestra base era un agroturismo perdido a medio camino entre Pisa y Florencia. Lo regentaba Ingrid, una rubia de importantes dimensiones que cuando atendía el teléfono siempre decía: "Pogitazzi agroturismo pronto mi dica...". Siguiendo nuestra avanzada técnica de "vacaciones por nada", el apartamento tenía también cocina. El mercado del pueblo y nuestro paladar inmaduro (el mío bastante más que el suyo) hacían el resto. Por las tardes, en broma pero muy en serio, ella me decía: "¿Te hace un café en Florencia?".

Así recorrimos toda la Toscana, conduciendo nuestro Cinquecento de alquiler por caminos sembrados de cipreses, bebiendo vino y café, comiendo mozarella di buffala, salami y tomates naturales en abadías escondidas y pueblos de un encanto inusitado. Pasamos dos tardes en Florencia, y el último día, medio en broma pero muy en serio, nos despedimos de la ciudad a los pies del Arno escribiendo en una servilleta: "Until the End of the World". Todavía hoy es mi mejor amiga. Ahora habla un inglés impecable, pero aún me coge el teléfono con un "Prrrrronto mi dicaaaa".

Casi cinco años después, el pasado año volví a  Florencia para entrevistar a Felice Limosani, director creativo de Luisaviaroma. Felice era el primer Global Nomad de un proyecto colaborativo para una firma de zapatos y complementos de hombre que poco después me llevaría también de viaje a Alemania, Alicante y muy pronto, a Suiza. En los breves de la entrevista le pregunté al feliz de Limosani por un libro, y él me dijo: "Pues te vas a sorprender, pero estoy fascinado con Italo Calvino y sus Seis propuestas para el próximo milenio". 


Italo Calvino es un autor italiano de grandísimas novelas como la trilogía del Barón Rampante, El Vizconde Demediado y el Caballero Inexistente.  Hacia el final de su vida, Calvino fue invitado a dar unas lecciones magistrales en Harvard, y él decidió escoger como hilo conductor seis valores que a su modo de ver marcarían la literatura del siglo XXI. Fue en 1985. Calvino murió poco antes de poder viajar a Harvard, dejando su libro inacabado como gran legado a la posmodernidad.

El primer capítulo de su libro está dedicado a la Levedad, a la tarea del escritor de hacer ligeros los personajes y quitar peso a la estructura del relato y el lenguaje: "En ciertos momentos, me parecía que el mundo se iba volviendo de piedra: una lenta petrificación, más o menos avanzada según las personas y los lugares, pero de la que no se salvaba ningún aspecto de la vida". 

Calvino cuenta entonces la leyenda de Medusa. Según la mitología griega, todo aquél que miraba a la diosa Medusa quedaba petrificado. ¿Cómo vencer a una diosa si no puedes mirarle a los ojos? Perseus lo supo. Con la ayuda de Atenea y Hermes, que le dio las sandalias aladas, el casco de invisibilidad de Hades, una espada y un escudo espejado, Perseo cumplió su misión. El héroe mató a Medusa haciéndole mirar su reflejo en el espejo en lugar de enfrentarse directamente a ella para evitar quedar petrificado.

"En los momentos en que el reino de lo humano me parece condenado a la pesadez, pienso que debería volar como Perseo a otro espacio. No hablo de fugas al sueño de lo irracional. Quiero decir que he de cambiar mi enfoque, he de mirar al mundo con otra óptica, otra lógica, otros métodos de conocimiento y verificación".
Y remata:

"Si quisiera escoger un símbolo propicio para asomarnos al nuevo mileno, optaría por éste: el ágil salto repentino del poeta filósofo que se alza sobre la pesadez del mundo, demostrando que su gravedad contiene el secreto de la levedad, mientras que lo que muchos consideran la vitalidad de los tiempos, ruidosa, agresiva,  rabiosa y atronadora, pertenece al reino de la muerte, como un cementerio de automóviles herrumbrosos".
Felice Limosani es un caballero de rizos desordenados que se gana muy bien la vida, entre otras cosas, diseñando la vitrina de una de las boutiques de moda más importantes del mundo. El pasado mes de Enero, durante la feria del Pitti, Victor&Rolf fueron protagonistas de la tienda. La escenografía se llamó "Acts", y la puedes ver aquí. Limosani, que se define a si mismo como un digital storyteller, fue el encargado de idearla.
Entiendo que le gusten tanto las propuestas de Calvino, especialmente la de la levedad. Parece razonable, en estos tiempos que corren, que marcas y diseñadores se tomen tan en serio su tarea de ayudarnos a reconstruir la sociedad desde una nueva perspectiva. Curiosamente, parece que Limosani no es el único que lee a Calvino. 

1 comentario:

  1. El barón decidió subirse a un árbol, rompió el mundo con ese hecho, mantuvo la ruptura cuando decidió no bajarse.
    Las rupturas de las rutinas son difíciles, más difícil es la constancia de no volve a caer en ellas.

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